jueves, 19 de enero de 2012

TUS OJOS




Y estaban ahí frente a frente y en contra de todas las posibilidades, era como si siempre hubieran estado juntos, como si sus almas fueran una sola, como si no existiera el espacio y el tiempo. De repente sus piernas empezaron a moverse sin siquiera pensarlo, como si fueran lados opuesto de imanes atrayéndose y en lo que pareció una eternidad estaban a un poco menos de 30cm. En sus rostros que en un principio no se dibujaba más que asombro y confusión, empezó a aparecer una sonrisa, como si se reconocieran, como si siempre hubieran estado consientes de la existencia del otro, como si sus corazones siempre hubieran latido al unísono. 

Fue ahí cuando se sumergieron en sus ojos, ella en los de él, azules como el cielo, y él en los de ella, marrones como un día de otoño, y por fin entendieron que nunca fue un sueño, que todo fue real y que se acababan de encontrar sin siquiera buscarse.

Pero no eran los únicos en aquella calle, con gente yendo y viniendo, corriendo, estresados por sus estilos de vida, atrasados en sus citas. Esa realidad empezó a tropezarse con dos cuerpos, de los que sus almas estaban conectadas por sus miradas. Aún así no dejaban de mirarse, estaban extasiados, como si estuvieran hablándose con sus miradas, miles de imágenes atravesaban sus mentes, recordando los sueños que habían vivido juntos sin siquiera conocerse - al menos no en carne y hueso-. Poco a poco fueron empujados hacia el callejón que tenían a un lado, fue ahí cuando al mismo tiempo se dijeron:

       - Tus ojos...

No tardaron las risas pero en el instante siguiente la atracción fue mayor y ocurrió lo inevitable. Sus cuerpos se aproximaron tanto como podrían estar y sus labios se fundieron en un tierno pero apasionado beso. Él paseaba sus manos por su rostro y su cabello, mientras ella se aferraba a él con todas las fuerzas de sus brazos y con sus manos acariciando su espalda.

Fin.