domingo, 29 de enero de 2017

UNA CORTA Y SABIA HISTORIA CHINA




Un campesino Chino, pobre y muy sabio, trabajaba con su hijo fuertemente la tierra.

Un día el hijo le dijo:

- Padre, ¡qué desgracia! Se nos ha escapado el caballo.
- ¿Por qué le llamas desgracia? -respondió el padre- veamos qué nos trae el tiempo."
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
- Padre, ¡qué suerte! -exclamó esta vez el muchacho- nuestro caballo trajo otro caballo.
- ¿Por qué le llamas suerte? -repuso el padre- veamos qué nos trae el tiempo.
Días después, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se enfureció y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
- Padre, ¡qué desgracia! -exclamó ahora el muchacho- ¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
- ¿Por qué le llamas desgracia? Veamos qué nos trae el tiempo.
 El muchacho no se convencía de la filosofía del padre y sólo se quejaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
 Entonces, el joven comprendió que ni la desgracia ni la fortuna son absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

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La vida da muchas vueltas y tiene un largo camino lleno de paradojas; donde lo malo puede hacerse bueno y lo bueno, hacerse malo. Lo mejor es esperar, y sobre todo, confiar en que todo sucede por algo, con un propósito positivo para nuestras vidas.


lunes, 9 de enero de 2017

LA DECEPCIÓN



Justo cuando más que nunca confiamos en alguien, justo cuando creemos que esa persona estará ahí para ti siempre, justo cuando creemos que esa persona nunca nos decepcionará... ¡Boom! Hace explotar tu corazón en mil pedazos. 


Amigo, familiar, pareja; sea quien sea hará que duela y la intensidad ese dolor será proporcional a la cercanía de la persona.



Pero no te preocupes... La decepción no mata, enseña.

Esto no quiero decir que porque te decepcionaron una vez no te volverá a pasar, porque sí, vuelve a pasar y mucho. Puede que no con la misma persona, eso sería masoquismo, pero sí con otras. Unos dicen que la vida es muy corta, otros dicen que es muy larga; pero para las decepciones, la vida es muy larga. El camino de la decepción es muy largo.


Nos hace más fuertes y cuidadosos pero volvemos a caer y deja a nuestro frágil corazón deshecho en mil pedazos, nos atrapa en sus brazos llenos de filosas espinas que no nos permiten movernos. 


Dicen que para no decepcionarte no debes confiar ni esperar nada de nadie. Lo contrario. Después de hacer tu duelo, de sacar el dolor, de sacar la rabia, de llorar lo que tienes que llorar; tienes que volver a confiar y esperar lo mejor de los demás, éso es ganarle a la decepción, superarla, recuperarse de ese fracaso.

Así que llora, patalea, grita pero recoge los pedazos de tu corazón, usa cinta adhesiva, pégalo y regresa al mundo. Hay mucha gente allá afuera que se quedará en tu vida para siempre.