miércoles, 8 de febrero de 2017

ARREGLANDO EL MUNDO




Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.

De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que necesitaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.

Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente: 

-Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.

Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.

Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? De esta manera, el padre preguntó con asombro a su hijo:

- Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?

- Papá -respondió el niño- yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era. "Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo".

domingo, 29 de enero de 2017

UNA CORTA Y SABIA HISTORIA CHINA




Un campesino Chino, pobre y muy sabio, trabajaba con su hijo fuertemente la tierra.

Un día el hijo le dijo:

- Padre, ¡qué desgracia! Se nos ha escapado el caballo.
- ¿Por qué le llamas desgracia? -respondió el padre- veamos qué nos trae el tiempo."
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
- Padre, ¡qué suerte! -exclamó esta vez el muchacho- nuestro caballo trajo otro caballo.
- ¿Por qué le llamas suerte? -repuso el padre- veamos qué nos trae el tiempo.
Días después, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se enfureció y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
- Padre, ¡qué desgracia! -exclamó ahora el muchacho- ¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
- ¿Por qué le llamas desgracia? Veamos qué nos trae el tiempo.
 El muchacho no se convencía de la filosofía del padre y sólo se quejaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
 Entonces, el joven comprendió que ni la desgracia ni la fortuna son absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

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La vida da muchas vueltas y tiene un largo camino lleno de paradojas; donde lo malo puede hacerse bueno y lo bueno, hacerse malo. Lo mejor es esperar, y sobre todo, confiar en que todo sucede por algo, con un propósito positivo para nuestras vidas.


lunes, 9 de enero de 2017

LA DECEPCIÓN



Justo cuando más que nunca confiamos en alguien, justo cuando creemos que esa persona estará ahí para ti siempre, justo cuando creemos que esa persona nunca nos decepcionará... ¡Boom! Hace explotar tu corazón en mil pedazos. 


Amigo, familiar, pareja; sea quien sea hará que duela y la intensidad ese dolor será proporcional a la cercanía de la persona.



Pero no te preocupes... La decepción no mata, enseña.

Esto no quiero decir que porque te decepcionaron una vez no te volverá a pasar, porque sí, vuelve a pasar y mucho. Puede que no con la misma persona, eso sería masoquismo, pero sí con otras. Unos dicen que la vida es muy corta, otros dicen que es muy larga; pero para las decepciones, la vida es muy larga. El camino de la decepción es muy largo.


Nos hace más fuertes y cuidadosos pero volvemos a caer y deja a nuestro frágil corazón deshecho en mil pedazos, nos atrapa en sus brazos llenos de filosas espinas que no nos permiten movernos. 


Dicen que para no decepcionarte no debes confiar ni esperar nada de nadie. Lo contrario. Después de hacer tu duelo, de sacar el dolor, de sacar la rabia, de llorar lo que tienes que llorar; tienes que volver a confiar y esperar lo mejor de los demás, éso es ganarle a la decepción, superarla, recuperarse de ese fracaso.

Así que llora, patalea, grita pero recoge los pedazos de tu corazón, usa cinta adhesiva, pégalo y regresa al mundo. Hay mucha gente allá afuera que se quedará en tu vida para siempre.